¿Qué es el AIKIDO?. Por Oscar Canet, enero 2007

Deseo expresar en las siguientes líneas qué es el Aikido para mí en estos momentos y en la presente etapa de mi vida.

Mi percepción del Aikido es por supuesto física, pero principalmente espiritual. Física en tanto que ejercitamos el cuerpo en la práctica de sus técnicas, y espiritual en tanto que buscamos una calma y serenidad a la par que una conexión con el resto de los seres vivos y la naturaleza. En este sentido se encuentran implícitos conceptos orientales como el “ki”, inherente a las formas de vida y, según algunas teorías, también a las cosas u objetos inanimados.

Durante la práctica, tanto en solitario (tandoku dosa), como con compañero (sotai dosa), además de estar presentes en cuerpo y mente y desarrollar una actitud de alerta (zanshin), hemos de ser conscientes de la proyección del ki, canalizándolo desde las entrañas de la tierra a través de nuestros pies, concentrándolo en el bajo abdomen (hara) y extendiéndolo por nuestro cuerpo, especialmente aunque no únicamente, a través de las yemas de los dedos.          

Camino para la armonía del espíritu"

 
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En la práctica de las técnicas con compañero ambos dos proyectamos nuestro ki, nuestra energía y nuestra intención. Normalmente uke realiza un ataque en forma de agarre y/o golpe proyectando su ki hacia tori. Siendo tori que debe tener muy presente y “sentir” el ki de uke para atraerlo y canalizarlo. Esto es, unir ambas energías y, siendo el movimiento de tori y uke conjunto, finalizando las técnicas bien en un control (osae waza) o en una proyección (nage waza). Es en estos momentos, cuando uke ataca “realmente” y tori se enlaza con uke y lo dirige, cuando se puede sentir quizá con más facilidad lo que entiendo como un sentimiento o sensación aiki de unión. Igualmente en esas ocasiones no encuentro más que similitudes entre dos practicantes de Aikido, y un hombre y una mujer bailando.

Estas mismas sensaciones se perciben en la práctica con armas si proyectamos nuestro ki por el arma hacia el arma y/o el cuerpo de nuestro compañero.

Siendo por esto que para mi el Aikido es un mundo de sensaciones, así como un “camino” hacia la unión y la espiritualidad. Pues qué es sino la espiritualidad sino un sentimiento de unión con Dios y con los kami.
           
En referencia al Aikido como arte marcial y entendiendo arte como expresión de la belleza, no podía dejar de reproducir un poema de Onisaburo Deguchi:

            “Those who are not                                     “¡Aquellos que no han
              Awakened to the                                          despertado a la
              Joy of art will never                                       alegría del arte nunca
              Make the dream of a heaven                     harán el sueño del cielo
              On earth come true!”                                   en la Tierra realidad!”

Pudiendo encontrar el arte en aspectos y disciplinas tan variadas como la música, la danza, la pintura, etc. al igual que en el Aikido y otras artes marciales; pues todas estas artes fueron creadas por el hombre con el objeto de transmitir y/o compartir sus pensamientos, sensaciones y sentimientos; teniendo el hombre por tanto un potencial creativo inmenso, cuando se le dan las circunstancias para desarrollarlo.

De esta manera y como una manera de expresión artística debemos practicar, manteniendo posturas bellas y erguidas, y desplazarnos con movimientos fluidos y naturales.

Siendo Aikido  expresión del arte y la belleza, debemos de tener cuidado y poner los pies en la tierra en el sentido de su marcialidad. En este sentido debemos estar en cuerpo y mente presentes desarrollando nuestra atención (zanshin). En los agarres (dori) o golpes (atemi) hemos de canalizar nuestra energía o ki hacia el centro de gravedad (hara) de nuestro compañero. Centrar nuestro estudio en los puntos de equilibrio y desequilibrio (kuzushi). Desarrollar un “sosiego en movimiento”, adquirir un sentido del ritmo y ejecutar las técnicas con una aceleración progresiva; evitando tirones y brusquedades, los cuales, además de antiestéticos y muestras de pérdida de armonía, por lo general son ineficaces ya que provocan una reacción defensiva en el uke.

De esta manera entiendo el Aikido como arte marcial, no siendo contrapuestas, sino  complementarias, mis percepciones del Aikido “arte” y del Aikido “marcial”.